Bangkok is the capital of an exacerbated consumerism who lives by the American dream and raises malls just in front of others. Bangkok is modern, sticky and smelly. Feature common to other parts of Asia, is the use of every single corner to sell drinks, fruit, clothes, fakes, Viagra…etc. Nana and Soi Cowboy areas feed of lust and ladyboys through their streets.
"I found it’s photogenic at night, when the sun gives way to the neons that fill the alleys with fluorescent and fuchsia."


Whorehouses with girls to whom you can even beat with foam baseball bats. The most shameful and amoral physical pleasure comes true. Some friends and travellers told me about the city of Pattaya as the epicentre of that. Apparently is like the descent to the heart of this world.
But in Bangkok, there are also fashion dressed people, Buddhist Monks thousands of students, street children, crippled begging, chic boutiques, luxury cars, contrasts … And a certain trend to leave the nails grow!. Visit Chatuchak’s Sunday market is a striking experience. Find the Thailand food as a celebration of citrus, coriander, coconut milk and spicy, just love it!.
Due to the political tension of the moment, I met a country without tourists. The adventurous spirit sharpens crossing the villages with a scooter and entering the ways without knowing where are they taking you very well. Thailand is tropical, sylvan, mountainous and covered by violet skies to the late afternoon.
I saw a commercial campaign that warned of wrong uses made with the Buddha image.


Capital del consumismo exacerbado que adora el modelo norteamericano y levanta centros comerciales delante de otros, Bangkok es moderna, pegajosa y de olores fuertes. Encontré su fotogenia de noche, cuando el sol da paso a los neones que tiñen sus callejones de fucsia y fluorescentes.
Característica común a otras zonas de Asia es el aprovechamiento de cada esquina para colocar un carro, un sombrajo y vender fritos, bebidas, fruta, ropa de mercadillo, falsificaciones, Viagra, condones y un sin fin de artículos.
Las zonas de Nana y Soi Cowboy se alimentan de lujuria y ladyboys a través de unas calles llenas de prostíbulos con niñas a las que se las puede hasta azotar con porras de gomaespuma. Aquí se hacen realidad las fantasías más sórdidas e inconfesables de aquellos que se entregan al placer carnal más amoral.
Amigos y viajeros me han hablado de la ciudad de Pattaya como epicentro de todo ello, como el descenso a las entrañas de este mundo. Pero en Bangkok también hay gente bien vestida, monjes budistas, miles de estudiantes, niños de la calle, tullidos pidiendo limosna, tiendas de alta costura, coches de lujo, contrastes… Y una cierta tendencia a dejarse crecer las uñas.




"Debido a la tensión política del momento, me encontré con un país sin turistas."
Visitar el mercado dominical de Chatuchak es una experiencia impactante. La gastronomía es sinónimo de festival para los sentidos, una celebración de cítricos, cilantro, leche de coco y picante.
El espíritu aventurero se agudiza cruzando sus pueblos en moto y adentrándose en caminos sin saber muy bien dónde te llevan. Tropical, selvática, montañosa y cubierta de cielos color malva al atardecer. Me llamó la atención una campaña que advertía de los malos usos que se hacen de la imagen de Buda, considerados ofensivos y que incluyen su representación en tatuajes y objetos de adorno.
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